El pasado viernes, el congreso de la Confederación del Este del OFI fue escenario de una de las jornadas más oscuras de la historia reciente del Fútbol Uruguayo.
En dicha sesión estaba previsto se eligiera el candidato a presidente de OFI para el congreso elector del mes de setiembre en el que, de mantenerse el acuerdo del año 2018, el Este colocaría presidente para el período 2022-2026.
Como hecho inicial e insólito uno de los candidatos (Nilo Scarpa) venía de ser sancionado con una amonestación por su participación en un episodio de intento de compra de votos documentado en las actas de la Liga del Chuy en el mes de diciembre.
De acuerdo a las expresiones de las distintas asambleas de los sectores con votos (once) el candidato Sebastián Sosa tenía ocho votos contra tres del candidato Nilo Scarpa. Sin embargo en las cuarenta y ocho horas previas al congreso comenzaron a producirse una serie de episodios extraños que, de acuerdo a los testimonios de distintos dirigentes y periodistas cercanos a las ligas protagonistas, respondieron a tramas oscuras motivadas por aparentes acuerdos comerciales y económicos inusualmente altos ofrecidos por el candidato Scarpa, hombre muy cercano a la empresa Tenfield.
Primero fue la Liga Minuana, que a pesar de haberse pronunciado en dos oportunidades a favor del candidato Sosa (la última el miércoles 27) insistió a través de su Ejecutivo para reunir una sesión de presidentes cuestionada por varios clubes. Allí se sesionó para obligar al club Las Delicias a cambiar su voto. Esta situación irregular motivó la renuncia de uno de los neutrales de la liga y del delegado de Las Delicias. Expresiones como “vergüenza”, “aberración”, tristeza” entre otras, circularon en los durísimos comunicados que emitieron los clubes minuanos contrarios a la maniobra.
Llegada la propia jornada del viernes, dos sectores que habían votado en forma unánime a Sosa (José Pedro Varela y Treinta y Tres), pidieron reconsideración de su voto en medio de insistentes versiones de ofertas económicas de altísimo valor, incluso para hacer frente a deudas laborales millonarias de clubes. Se dio hasta un caso de cambio de voto en Lavalleja, el equipo que representa al ejército en la capital olimareña lo que generó polémicas y cuestionamientos alrededor de la posición asumida por su presidente, un oficial reconocido.
De esta manera, en medio del escándalo, Scarpa pasó de perder 8 a 3 a ganar por 6 a 5.
Las repercusiones en el mundo de OFI no tardaron en hacerse oír. Ya en la tarde ante los rumores de alcance nacional que adelantaban el desenlace, comenzaron los movimientos en las otras tres confederaciones tendientes a romper el acuerdo de 2018 en caso que ganara Scarpa. Los representantes de la candidatura de Sosa, no reconocieron el resultado y se retiraron reclamando por la impugnación del voto de Lavalleja capital y por el quórum irregular en el propio congreso. Por lo tanto la misma confederación del Este quedó dividida dejando muy debilitada la posición de Scarpa para setiembre.
En las últimas horas trascendió la posibilidad de la formación de una alianza entre distintos sectores para formar una lista de unidad y consenso que podría llevar a Sosa a la cabeza para las elecciones de setiembre.
Las próximas semanas serán determinantes en este escandalosa novela y posterior puja, que promete ser dura y que por otra parte puede ser determinante en las próximas elecciones de la AUF a realizarse en el mes de marzo del próximo año, dados los nueve votos que tiene OFI en el congreso de la casa mayor del Fútbol Uruguayo.
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