El Tornado continúa con el legado de Tabárez pero le pone su impronta a la Celeste dentro y fuera de la cancha y así lo siente la gente.
Con dos partidos jugados y dos victorias, Diego Alonso está logrando volver a contagiar al público uruguayo, con un nuevo planteo y un fútbol atractivo. Parte de los valores que dejó el Maestro, pero le pone su sello personal.
El primer cambio se vio en las citaciones. Este cuerpo técnico propuso una lista de 50 futbolistas reservados, proponiendo nombres que nunca habían sido tenidos en cuenta. Estas novedades le dan un buen mensaje a todos los jugadores uruguayos, estimulándolos en vez de generar un grupo cerrado.
Otro cambio es la brecha generacional entre el cuerpo técnico actual y el anterior. Un equipo de trabajo más joven hace sentir cercanía con los jugadores, algo muy valorado por los hinchas por la unión del grupo.
En esta nueva etapa se prioriza la condición del jugador más allá de su actividad o pasado en selección. El Tornado se la jugó dándole minutos a Sergio Rochet, Mathías Olivera y Facundo Pellistri como nuevas incorporaciones, pero también a Diego Godín y Martín Cáceres a pesar del poco juego en sus clubes. Estas decisiones están teniendo buenos resultados.
Otro aspecto que cambió es el trato con los medios. A diferencia que el cuerpo técnico anterior, Alonso tiene una mejor comunicación con la prensa, abierto a preguntas y hasta explicando algunas decisiones técnicas. Esto genera un vínculo con el hincha mucho más cercano.
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